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La consumación del Cristo Cósmico

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  • ComunicanteComunicanteComunicanteVIERNES 10 DE ABRIL DE 2015 SUPLEMENTO CULTURAL 24

    ngel del Harlem: 100 aos de Billie Holiday

    Si alguien supo interpretar desde lo profundo de la emocin desgarrada

    fue Billie Holiday, considerada por algunos crticos musicales como la

    mejor vocalista del siglo XX

    Invertir en la cultura, como en carreterasLos gobiernos deben ir entendiendo que impulsar la cultura no es un acto de bondad o para la foto, sino una dimensin que puede generar desarrollo econmico: Miguel suga, ex ministro de Cultura de Medelln, Colombia

    Teilhard de Chardin apuesta por la esperanza y la alegra de sentirse hombre;"somos seres espirituales con una experiencia humana

    Por: Juan L. Simental Pgs: 4 y 5

    Adrin Meraz Pg. 7 Ricardo Bonilla Esparza Pg. 6

    La consumacin del Cristo Csmico

    Proscrito por la Curia y la ortodoxia

  • 2VIERNES 10 DE ABRIL DE 2015

    Gatsby, la tragedia de perseguir lo inalcanzable

    Editor / Ricardo Bonilla Editor / Daniel Azdar Diseo / Grupo Editorial HADEC

    Noms por hablar de algoLa Efemride

    El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado en la Hacienda de Chinameca, Morelos. La tierra es de quien la trabaja, dijo el Caudillo del Sur. Pero el motivo por el que se incorpor a la Revolucin fue el hecho de haber raptado a una jovencita, ya que Zapata era conocido por ser un hombre muy enamoradizo. Adems de ella, Zapata se cas dos veces ms. (Wikipedia).

    (muri el 8 de abril de 1973)

    El objeto del arte es quitar el polvo a la vida diaria de nuestras almas

    Pablo Picasso

    Francis Scott Fitzgerald de-ca que la vida es un asunto romntico y por eso se-guramente logr maravillarnos con uno de los personajes ms perdedores y, al mismo tiempo, ms triunfadores y soadores que ha dado la literatura por libros como El gran Gatsby.Jay Gatsby es el nuevo hroe del siglo XX, hecho a s mismo sin demasiados escrpulos. Es un fronterizo, un aventurero, pero tambin un romntico, alguien capaz de arriesgarse

    hasta las ltimas consecuencias por ir detrs de un simple brillo. Y ese brillo es Daisy Buchanan, traslcida como la ternura, bella como sus vestidos, su casa y su hijita, y tan aparentemente frgil como los diamantes.En medio del calor del verano derrama su mirada lnguida sobre un Gatsby que acaba de salir de las tinieblas con una deslumbrante mansin, buenos trajes, champn, coches, flores, con todo lo que hace juego con la risuea voz

    de Daisy llena de dinero. Pero la distancia es abismal, una profunda herida, porque Daisy y su marido respiran un dinero tan antiguo como el fondo de los mares y no recin llegado como el de Gatsby.La novela se public en 1925, en el optimista y alegre cora-zn de la era del jazz, en que un centenar de pares de zapa-tos de plata y oro levantaban un polvo luminoso. Desolada, irnica, potica, cruel, tierna y hermosa hasta lograr hacer de

    la frivolidad y de las enormes gafas del doctor T.J. Eckleburg dos trgicos referentes de la vida contempornea.Tambin Scott Fitzgerald tena algo de su personaje. A los vein-ticinco aos ya era un escritor de xito y, sin embargo, se dej devorar por la euforia del tiempo que le toc vivir, por su mundo, por sus sueos. (El gran Gatsby nunca deja de enamorarnos, Clara Snchez, El Pas; 14 de mayo de 2013. El gran Gatsby se public el 10 de abril de 1925).

    El 11 de abril de 1983 muri Dolores del Ro. El 8 de abril de 1914 naci Mara Flix. Entre las dos hubo innumerables afinidades, una de ellas, quiz la ms

    significativa, es que son las nicas a las que en Mxico puede aplicarse el trmino diva. Hoy, dicen muchos,

    esa palabra ha perdido buena parte de su significado original,

    al haber sido mancillado por los medios para describir a mujeres solo famosas, que no llegan a la estatura total de la diva.

  • 3Satn y Seda

    Lengetas, cintas y algoritmos al cuadrado perfecto

    Por: Nadia Bracho

    VIERNES 10 DE ABRIL DE 2015

    Si lo que vale la pena se hiciera fcilmente, cualquiera lo hara

    -Puedes abrocharme los tenis? pregunta el nio de nueve aos al entrar a la cocina. Mi segundo hogar, no se pue-de decir que la casa en s, ya que la mayora de mi existencia como madre de familia la he pasado la-vando platos. Ah!, por cierto, el primer hogar es el carro, donde hago de chofer de mis hijos.

    -Claro!, acrcate a la silla y... cules te-nis?! Dnde estn?, los tienes escondidos?, quieres que vayamos por ellos a tu recmara?

    El nio dej a sus anchas que me exten-diera en mis preguntas tantas veces como fuera necesario y luego, con cara de es ms que suficiente, soy un hijo, no mrtir, me interrumpe.

    -Mam, los traigo puestos! -Eso!!! interrump mi expresin al ver

    el semblante del escolar. Con la ceremonia que requiere observar un zapato tenis, me inclino con una reverencia. Primero lo miro: una bola de piel reforzada, en lugar de cos-turas unas tachuelas y una lengeta que no pareca tal. Lo toco y, efectivamente!, es un objeto duro y rugoso. Luego lo huelo, verifi-cando que es un zapato nuevo.

    No alcanc a realizar la prueba sonora, guindome ms por instinto que por la lgi-ca de que un tenis no sabe cantar.

    -Ya ves mam? Es un tenis! bien, me dije, y me esforc por no externar lo que realmente senta (esto no es un tenis, es un bote de basura reciclado para usarlo en los pies). Me agach y me enfrent a eso.

    Despus de dos minutos que me parecieron horas, me aclar la voz y fui al encuentro de dos ojos escudriadores y un ceo fruncido.

    -Perdona, hijo, dnde estn las cintas? con la postura caracterstica de un nio en etapa de la preadolescencia, se toma el pelo, lo sujeta fuertemente para dejarlo entre un modelo ltimo mohicano y Bart Simpson

    y, con un suspiro reprimido, se agacha y me da instrucciones.

    -Aqu en la lengeta despacio, se levanta, se saca una segunda lengeta, se quita la fun-

    da del tenis y... ah estn las cin-tas. Y yo que pens que no haba nada ms difcil que cruzar un flujo continuo de trfico, encon-tr algo que lo supera con creces. Con mano temblorosa me acerco al enemigo y comienzo a inda-

    gar entre lengetas, fundas, otras lengetas, zper, cierres, botones, candados... Qu es esto!, despus de ocho minutos doy con las cintas. Las tomo por los extremos y tiro de ellas. Frustrada, le pregunto al nio:

    -Ests seguro de querer ponerte estos tenis?-S responde seco. -No quieres elegir otro par de tu clset?-No...-Estos no te combinan con

    lo que llevas...-Estos me gustan... -Te doy 50 pesos...-Eso es mordida, mam...-No me importa...Sostuvimos la mirada por

    unos segundos; en esa lucha de titanes solo iba a haber un ganador: el ms apto, el ms fuerte.

    -Est bien hijo, yo te abrocho las cintas del tenis -suspir resignada.

    Conoce el mtodo del tejido antiguo de alfombras babilnicas de 14 nudos? Pues eso no es nada en comparacin con lo que estoy abrochando en el zapato de mi hijo. Una cinta me llevaba a un agujero y la otra a una rajadu-ra que no s con qu motivo se hizo; se ator-nillaban en unos como ganchos y luego suba para desaparecer en el otro agujero. Aqu te-na que echar mano del clculo diferencial y dar un aproximado de cunta cinta nos faltaba con respecto al nmero de agujeros o rajadu-ras, por lo que, haciendo un anlisis de pro-babilidades, saco la conclusin que no todos los agujeros deben llevar cinta y las rajaduras, efectivamente, estn de adorno.

    Una vez finalizado el ltimo, con un estti-

    co moo marinero, me doy a la tarea de disfrazar el tenis: le pongo la funda que lo hace ver como bota para sala de ciruga; luego el zper, en don-de hice acopio para cerrarlo hasta con los dientes; des-pus acomodar las lengetas y, por ltimo... una oracin de agradecimiento desde lo ms hondo de mi corazn por haber cumplido.

    El nio se para satisfecho y, luego de dar tres pasos, se detiene en seco. En ese mo-

    mento la sangre se me fue a los pies y luego, de inmediato, a mi garganta, porque no poda pro-nunciar palabra.

    -Mam, creo que se me hizo bola el calcetn.

    -Es eso, un calcetn hecho bola, no te preocupes.

    Lo volv a sentar en la silla, traje una pinzas de punta, un desarmador, las tenazas para voltear los chiles rellenos y unos chicles de menta-yerbabuena (ya tena la boca seca del esfuerzo). Introduje las pinzas, puse pa-lanca en el tobillo, met el desarmador que me abri camino y tir con todas mis fuerzas.

    El calcetn qued en su lugar, aunque yo me llev un pedazo en la pinza; l pudo caminar y yo me tragu los chicles por el esfuerzo.

    Cree usted que puede hacer todo lo que est a su alcance como padre de fa-milia? Nunca ser suficiente. Pero si al-guna vez le toca ver en el clset de sus pequeos unos seudotenis con aspecto de bote de basura industrial, trelos! Es mejor quedar como tirano que como un perfecto intil desconocedor total del arte de abrochar las cintas.

    A veces lo fcil se complica, sobre todo

    cuando la modernidad tiene todo que ver

    En esa lucha de titanes solo iba a haber un

    ganador: el ms apto, el ms fuerte...

  • 4VIERNES 10 DE ABRIL DE 2015

    Las grandes verdades se sienten antes de expresarse

    Pierre Teilhard de Chardin y la consumacin del Cristo CsmicoPor Juan L. Simental

    El jesuita evolucionista clasificado en el ndice de los

    autores prohibidos

    Alguna vez me dijeron: es hijo del demonio, portavoz del enemi-go. Me hicieron saber que sus textos estaban en el nuevo catlo-go de las obras prohibidas y, l, marcado con la Letra Escarlata, el apstrofe terrible reservado para los peores. Una y otra vez me repitieron: anatema es y hay que combatirlo con las armas espirituales de la fe y del conocimiento. Su mayor pecado: ser un evolucionista.

    Hoy, a la luz de los aos que hacen la distancia, el buen Dios muestra la magnitud sin magnitud de su misericordia y se api