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Primeras palabras, esas que nunca se olvidan

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  • Sndrome de la pgina en blanco: el nudo en la garganta del que ha perdido el habla

    Por: Juan L. Simental Pgs: 4 y 5

    Primeras palabras, esas que nunca se olvidan

    ComunicanteComunicanteComunicanteVIERNES 15 DE ABRIL DE 2016 SUPLEMENTO CULTURAL 73

    Les dejo de herencia mi libertadNaci el 17 de abril de 1919. Alguna vez

    le dijeron que haba nacido en Costa Rica y no en Mxico, y contest: los

    mexicanos nacemos donde nos da nuestra chingada gana

    Los ojos de Pedro InfanteTantos hay que, as como dicen: Pepe, El Toro, es inocente, afirman que Pedro Infante vive

    ngeles Mastretta Pg. 7Eduardo Vzquez Martn Pg. 6

  • VIERNES 15 DE ABRIL DE 2016

    Diseo / Grupo Editorial HADEC

    2

    Jean-Paul Sartre envi el 14 de octubre de 1964 una carta a la Academia sueca, pidindole que no le dieran el Nobel, ni ese ao ni en el futuro. Pero su misiva lleg con un mes de retraso. En septiembre la Academia ya haba decidido el Nobel de Literatura: el propio Sartre. Rechaz el galardn pero s reclam el dinero que incluye. (Muri el 15 de abril de 1980).

    Mayakovski como personaje literario

    (Muri el 14 de abril de 1976).

    Todo acto de creacin es un acto de amor, Jos Revueltas.

    El escritor Juan Bonilla novel la vida de Vla-dimir Mayakovsky en su obra Prohibido entrar sin pantalones (Seix Barral, 2013).En su novela, el narrador espaol utiliza la peripecia vital de Maiakovski, desde su irrupcin en el futurismo hasta su suicidio, para reflexionar acerca de las relaciones entre arte y poder.Maiakovski comienza siendo un rebelde que se une a las fuerzas de la violenta van-guardia que recita en cabarets

    y circo, y poco a poco va ganando fama, una fama que le llevar a consagrarse como poeta nacional cuando triunfe la Revolucin bolchevique. Entra entonces en una segun-da etapa de autor oficial en la que se desborda en dife-rentes manifestaciones -no slo poticas- en la que llega a decir que termin la era de la poesa potica y empezaba la de la poesa periodstica, la poesa puesta al servicio de la Revolucin.La muerte de Lenin y la

    llegada de Stalin al poder le llevarn a una tercera etapa, en la que vuelve a convertir-se en un rebelde, y en la que ha de padecer los abucheos y la persecucin de los escritores oficiales, que lo tachan de elitista y pequeo burgus.Toda la novela est llena de versos de Maiakovski, de ah que Lara Moreno haya escrito que Prohibido entrar sin pantalones no sea tanto una biografa de Maiakovski como una biografa de la poesa. La

    novela fue galardonada con el Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa concedido por un jurado internacional a la mejor obra publicada en es-paol en los aos 2012 y 2013.Mayakovski se suicid de un disparo en el corazn el 14 de abril de 1930, sin que se hayan podido dilucidar, con claridad, las causas de esa determina-cin; es probable que intervi-nieran factores emocionales, como algunas crticas severas por su expresivo individua-lismo. (Wikipedia).

    Noms por hablar de algo...La Efemride

    16 de abril, Da Internacional contra la Esclavitud Infantil. Se conmemora el asesinato del nio Iqbal Masih, quien fue vendido a la edad de cuatro aos por su padre para garantizar una deuda de 600 rupias, por lo que Iqbal pas su infancia trabajando como esclavo. Iqbal pudo escapar de la fbrica a los 10 aos, luego se convirti, pese a su juventud, en un activista contra la explotacin laboral infantil, hasta que el 16 de abril de 1995 fue asesinado, mientras conduca su bicicleta.

  • VIERNES 15 DE ABRIL DE 2016

    3SATN Y SEDA

    Si de manerales se trata yo traigo tacones amarillos!

    Querida Liberacin femenina, s que gracias a ti tengo el derecho de-mocrtico de hacer fila para ejercer mi voto y elegir a mis gobernantes. Fue por eso que, con toda esa li-

    beracin que vive, palpita y crece en m, me present en la ferretera para escoger los accesorios de mi bao.

    Mi entrada a la tienda fue con firmeza y decisin (despus de todo saba lo que quera, cmo lo quera y dnde lo quera), y comenc a deambular por las diferentes maquetas, tocando el azulejo, abriendo y cerrando las llaves, moviendo los portapa-peles, hasta que un empleado se acerc a m para atenderme.

    -En qu le puedo servir? -se present de manera formal y profesional.

    -Mire, ver... -algo pas, por obra y ma-gia, que las palabras se perdieron y se diri-gieron al extremo opuesto de mi occipital-. Quiero ver unas... -y le mov las manos en un ademn de estar abriendo una llave.

    -Ah, usted quiere ver los manerales -complet mi frase inconclusa y se dirigi de inme-diato a un extremo de la tienda, mientras yo lo segua un metro atrs, dando pequeo brinquitos como lo hacan los indgenas de los tiempos de la Colonia cuando iban de-trs del Tata.

    -Aqu tenemos un monomando para tina y/o regadera con balanceo de presin y desviador con vlvulas de paso, disponible con extensin para ensamble con desage automtico.

    El silencio que rein entre los dos fue tan apabullante que incluso escuch grillos, con lo que tal estado hipntico slo fue roto por mi leve pestaeo. En estas situaciones, mi preparacin como mujer moderna me indica que debo estudiar mis opciones:

    a) Posiblemente me equivoqu de tienda y entr a una de aparatos quirrgicos para fisicoqumicos-matemticos nucleares.

    b) A lo mejor el dependiente es ex-tranjero y no pudo traducir bien el espa-

    ol, dicindome otras cosas que no deben ser.

    Mi entrada a la tienda fue con firmeza y decisin despus de todo, saba lo que quera, cmo lo quera y dnde lo quera

    c) Estaba claro que no saba absolutamen-te nada en la materia de plomera, ferretera y de juego de naipes.

    d) La persona se estaba burlando de m abierta y descarada-mente.

    -Perdn, a qu se refiere con eso? Yo solamente busco los... -y volv a realizar la mmica de abrir y ce-rrar las llaves- para el bao de los nios.

    El empleado se qued pensativo, quizs la-mentndose por no haberse reclutado en el ejr-cito o haber sido asistente en una guardera para evitar a damas como yo, sin nocin alguna de lo

    que es un martillo y un desarmador.

    -Mire, esto es lo que usted busca -y me seal un anaquel lleno de mis llaves para el

    lavabo, y con premura le afirm con la cabeza, sin dejar de mirar lo que estaba a punto de com-prar y, sealando con el dedo ndice, eleg unas clsicas de aspecto brillante, suspirando con alivio al saber que no iba a tener necesidad de encerrarme en la bodega de la tienda hasta las prximas Navidades.

    -Las quiere de cuatro pulgadas o de ocho? -mi si-lencio lo hizo volver a poner actitud de alerta, mientras mi cabeza revolucionaba a mil por hora, recor-dando si en mi bao haba visto alguna vez una pulgada, menos cuatro u ocho! A decir verdad, yo no tena por qu saber exactamente de esto, cuando deba estar en un caf, platicando con mis amigas del manicure francs.

    -Eso es importante? -le pregunt a modo de disculpa.

    -Claro que lo es, seora -respondi de in-mediato el joven, pero record que en el auto tena unos fierros que no tena idea qu eran,

    pero si era nece-sario traer toda la tubera de la casa, con sus desages y hasta el lavadero, estaba dispuesta a hacerlo.

    Con un ade-mn le dije que me esperara y corr seguida de su mi-rada impaciente, regresando preci-samente con unos fierros de aspec-to temerario, y

    con orgullo se los mostr (no los pude alzar hasta el nivel de sus ojos porque pesaban horrores, pero se los mova orgullosa de poseer algo netamente masculino en mi coche).

    -Seora, eso es la tubera que va en la regadera, pero no dice la medida exacta de los manerales.

    No puede venir algn familiar que la oriente? -por supuesto que la persona que estaba invocando era alguien del gnero hombre-macho-masculino.

    No pude ms que regresar sobre mis pasos. Cargando el semejante fierro, ha-bl de inmediato con el to Aurelio, quien en sus ratos de ocio es plomero, albail y

    carpintero. -Hija, t no debes

    estar en esos lugares, te podras quebrar una ua o lastimarte un to-billo con esos tacones -nunca escuch unas

    palabras tan ms llenas de sabidura y li-beracin.

    Es usted una luchadora frrea del fe-minismo? La felicito. Cuando tenga alguna oportunidad la invito a podar el jardn y arreglarme las puertas elctricas y, des-pus de terminar estas faenas, si todava existe en su interior espritu de lucha, le invito una tacita de caf y hablare-mos de moda, dulces de manzanas y remedios para el catarro.

    El silencio que rein entre los dos fue tan

    apabullante que incluso escuch grillos

    Mire, esto es lo que usted busca, y me seal un anaquel lleno de mis

    llaves para el lavabo

    Nadia Bracho

  • 4VIERNES 15 DE ABRIL DE 2016

    Primeras palabras, esas que nunca se olvidanPor Juan L. Simental

    Sndrome de la pgina en blanco: el nudo en la garganta del que ha perdido el habla

    Existen amores que sern, para siempre, a primera vista

    Llamadme Ismael. Despus de eso cualquier cosa puede pasar. Soy el hijo bastardo de mi padre, el hombre justo que reneg de m cuando en el vientre de esa, a la que llamaban estril, germin la cimien-te de su estirpe, el cumplimiento de la promesa: tendrs hijos ms numero-sos que el total de las estrellas. Y, no era acaso yo tambin su hijo? Lo fui solo para ser el repudiado, la causa de su vergenza. Echndome de su vida, mi padre sald sus cuentas pendientes con Dios.

    Quien conozca solo una parte de la historia como ese hombre al que hay que temer, el hom-bre de un solo li-bro, dijo Sarama-go- urdir en su memoria el relato de Agar, la esclava fecunda en la que Abraham encon-tr el refugio de sus afanes cuando los aos ya eran muchos. Sin em-bargo, podra no ser.

    L l a m a d m e Ismael. Despus de eso cualquier cosa puede pa-sar, incluso... que no es la historia de Abraham, sino de la ballena, Moby Dick, una