suplemento cultural 17-04-2015

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Suplemento Cultural 17-04-2015

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  • PGS. 4 y 5

    Las imgenes de los pueblos indgenas en el cine guatemalteco (VI)

    suplemento semanal de la hora, idea original de rosauro Carmn Q.

    Guatemala, 17 de abril de 2015

  • Pgina 2 / guatemala, 17 De abril De 2015

    l sitio Mejica-nos se encuen-tra a 4 kilme-tros. al sureste de Amatitln en la margen meri-dional del lago,

    exactamente a la altura del kilmetro 39 de la carretera que bordea el lago de Ama-

    Desde el inicio de los descubrimientos de arte rupestre en Amatitln, hacia el ao de 1996, se ha notado la pre-

    sencia de cierto tipo de grabados o petroglifos que constituyen caras

    o rostros humanos o de animales. Los mismos presentan una amplia

    variedad, lo que nos ha permitido establecer

    diferencias en la forma y diseo de cada uno.

    Grabados con forma de rostros en las rocas del sitio mejicanos, amatitln

    E

    titln por Villa Canales. Se sita arriba del nivel del lago, rodeado de cuatro montaas empinadas. En la actualidad, los vesti-

    gios restantes de Mejicanos se localizan sobre un cerro y consisten en los restos de al-gunos montculos reforzados con piedras bien recortadas en forma de bloques. Existe evidencia de destruccin, de-bido a algunas excavaciones de saqueo, y por el uso conti-nuo de la tierra en las labores agrcolas. Adems, existe una fuerte presencia de materiales arqueolgicos en superficie. Los numerosos afloramientos rocosos constituyen una cons-tante en el sitio lo que sin duda tiene relacin con la actividad volcnica del cercano volcn de Pacaya, ubicado hacia el su-reste del sitio arqueolgico.Hasta la fecha se han lo-

    calizado varios rostros que corresponden a cuatro tipos

    diferentes: los formados por tres agujeros; los rostros bien definidos con rasgo adicional; los rostros de grandes dimen-siones formados por lneas; y los rostros de perfil.Al primer tipo corresponden

    los petroglifos que forman parte de figuras completas o solo los rostros esquemati-zados. De ellos se destaca el llamado Hombre de Monte Sin, que consiste en una fi-gura antropomorfa cuyo ros-tro lo forman tres agujeros que corresponderan a ojos, nariz y boca. En los diferentes secto-res del sitio se han localizado ejemplares de este tipo, algu-nos solamente encerrados en un crculo y otros con mayor detalle en nariz y boca. En el segundo tipo encontra-

    mos los rostros mejor definidos y que pueden tener un rasgo adicional que puede cumplir una funcin especfica, como el caso de las cavidades. Aqu

    se destaca uno con forma de rostro de simio y cavidad en la parte superior. Este resulta in-teresante pues la cavidad puede llegar a contener agua de lluvia que al derramarse pasara so-bre el rostro, que parece tener una funcin ritual.Al tipo tres corresponden los

    rostros grandes que ocupan toda la extensin de la roca donde se encuentran. Estos representan rostros humanos definidos a partir de lneas que ocupan toda la superficie de la roca en la que se encuentran. El ms notable se localiza en el mismo conjunto rocoso del Hombre de Monte Sin. Est compuesto por cuatro lneas horizontales que definen los ojos y tres lneas rectas que forman un tringulo y repre-sentan la nariz. La boca no corresponde a trazos lineales, sino ms bien est formada por una especie de surco. En el cuarto tipo se incluyen

    Por Edgar H. CarPio rEzzio

    los rostros de perfil, que ge-neralmente forman parte de cuerpos completos. De estos contamos con tres ejemplares.A nivel general, las formas

    ms comunes que presentan los petroglifos son represen-taciones de rostros o caras antropomorfas, algunas con ms detalle que otras. Las ms simples se definen a par-tir de tres agujeros, grabados en la roca, que conforman los ojos y la boca, encerrados en un crculo mayor que repre-senta la cabeza. La tcnica es el grabado en piedra en bajo relieve. Las dimensiones de estos petroglifos son peque-as, llegando a unos 20 cms de dimetro. Por otro lado, las ms complejas estn for-madas por lneas incisas que corresponden a ojos, nariz y boca, con ms detalle que las anteriores, encerrados en un cartucho ms cuadrado que circular, dando la apariencia de un glifo de escritura maya. Estas son de mayores dimen-siones que las anteriores. Una tercera forma corresponde a rostros o mascarones de gran tamao, definidos por lneas incisas que dan forma a los ojos y la nariz. La boca est creada mediante una de-presin mayor en la roca. Es posible pensar tambin, en

    el caso de los rostros, que estos podran ser representaciones de figuras descarnadas, espe-cficamente calaveras. Esto, sin embargo, debe estudiarse ms a profundidad. No existe una constante hacia donde ven los rostros pues esto depende de las caractersticas de la roca, es decir, hacia donde est la parte ms plana hacia esta se coloca-ba el rostro. Sin embargo, en el caso del rostro del simio, esta roca si fue tallada con tcnica de bajo relieve, con mayor mo-dificacin de la roca.Los vestigios rupestres se

    encuentran de alguna mane-ra protegidos por encontrarse en terrenos particulares y han sido preservados, aunque la parte arquitectnica del sitio haya sufrido por la accin del saqueo durante muchos aos.

    Foto La Hora: La Hora

    Rostro formado por tres agu-jeros en forma de calavera.

    Foto La Hora: La Hora

    Rostro de simio con cavidad en la parte superior.

    Foto La Hora: La Hora

    Petrograbado.

    Foto La Hora: La Hora

    Rostro bien definido de figura completa

  • Guatemala, 17 De abril De 2015 / PGina 3

    icho mun-do se supone v e r d a d e r o y absoluto, atemporal e indetermina-do en el es-

    pacio no es un lugar, es una nocin. Este principio del pensa-miento de Platn se ha materiali-zado en la evolucin tecnolgica del mundo occidental utilizando como vehculo principal, nada menos que la pantalla. Carac-tersticamente fragmentario, encapsulado, el discurso de la pantalla, que, si bien, tiene sus primeras expresiones en el cine, cabe acotar en favor de este, que se forja desde un flanco de cono-cimiento, desde el afn de crear una mquina para captar la rea-lidad de manera cientfica: una tecnologa cognoscitiva.

    Platn afirma que el humano accede al conocimiento por medio de la reminiscencia. La realidad presente es una rplica imperfecta que nos recuerda vagamente el

    conocimiento verdadero, absorbido por nuestra alma en un misterioso lugar anterior y posterior a la vida

    que denomina Mundo de las ideas o Topos Uranus. El Mundo de las ideas platnico se construye a partir de

    la bsqueda humana de la perfeccin que no logramos encontrar en la tierra. Es el mundo verdadero, desde el cual somos lanzados y materializados en este imperfec-to y ficticio lugar, pues aquel en que conocimos por vez

    primera todo, es un mundo de ideas, inmutable, eterno.

    D Es con la TV que se inicia ese trayecto de individualizacin, el nacimiento de este medio, tiene su origen en requerimientos pu-ramente comerciales. Esta tec-nologa inaugura, en algn sen-tido, antes de cualquier moda de pensamiento o corriente artsti-ca, ms all de la nocin de en-tretenimiento relacionado con el confort perezoso y distrado del mundo, la tan discutida posmo-dernidad. En efecto, las formas del discurso televisivo constitu-yen la anttesis de los grandes relatos modernos. Situemos en-tonces el nacimiento de la televi-sin como el Big Bang, a partir del cual se inicia la expansin de los discursos fragmentarios y los relativismos de esa moder-nidad tarda que hemos dado en llamar posmodernidad. La TV recorre el camino abierto

    anteriormente por la radio, para convertirse en la insignia de la cultura meditica del sistema de mercado a escala global.

    Unas vacaciones por aquel mundo perfecto de modelos, presentadores, spots comerciales, cpsulas de informacin dirigi-da, cuerpos tallados y moldea-dos, tardes soleadas, momentos felicesdramas que concluyen en bellos desenlaces, certmenes de belleza, concursos de artistas pop, jamones, sopas instant-neas, comidas y bebidas enlata-das, recetas milagrosas, muertes, sangre, mucha sangre. Dividido comercialmente en segmentos que mantienen la mente en un tipo de trance que nos programa para evitar que podamos con-centrarnos y profundizar en los detalles que y la magia conteni-dos en el mundo dentro del cual nos hallamos. Nos aleja de cual-quier tipo de ocio creativo, pues nada es ms fcil que dejarse ir en una evasin que desconflicta nuestra percepcin, captando la atencin de nuestros sentidos. Este pequeo aparato cuyo tipo discursivo es caractersticamente fragmentario, encapsulado, dis-perso, caleidoscpico, constituye, entre otros, el punto de partida de las maneras en que se nos da a percibir el mundo actual.

    La evolucin de estas pantallas va desde los primeros modelos

    de televisor, de formas cuasi-cbica, hasta los ltimos, con pantallas de tendencia Slim, que resultan una excelente me-tfora del modelo de cuerpo mercadolgicamente diseado para vendernos imgenes de una perfeccin que no haya co-rrelato en la realidad y que cap-tamos cotidianamente a travs de los miles de tipos de disposi-tivos audiovisuales existentes en nuestros das. Esta tendencia se ha visto aleatoriamente trasla-dada a nuestras formas de pen-sar y de pensarnos, cada vez ms magras, ms delgadas, ms arti-ficialmente moldeadas. Imge-nes transmitidas en directo des-de un limbo igual de misterioso que el Topos Uranus platnico.

    Sospechosamente, este diseo de transmisin del mundo caza perfectamente con el afn hu-mano de ir trazando su historia en busca de verdades, de for-mas perfectas. De certezas. Pa-reciera que necesitamos ayuda para sostenernos aqu, en este mundo desbordante y concreto, en el que cada da nos damos de cara contra una realidad que trasciende infinitamente nues-tra capacidad de aprehenderla y la ansiedad de poseerla.

    Esta necesidad de permanencia, en un lugar donde la permanen-cia es a