suplemento cultural - hp 580

Download SUPLEMENTO CULTURAL - HP 580

Post on 24-Jul-2016

212 views

Category:

Documents

0 download

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Julián Carrillo y Ricardo Castro: Dos Clásicos salvajes

TRANSCRIPT

  • Con 19 aos de edad (1883), el duranguense concluy su Primera Sinfona en Do menor,Sagrada, que fue estrenada apenas en 1988

    105 aos despus y a 81 de su muerte

    Por: Eduardo Contreras Soto Pgs: 4 y 5

    Julin Carrillo y Ricardo Castro:Dos Clsicos salvajes

    ComunicanteComunicanteComunicanteVIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2015 SUPLEMENTO CULTURAL 56

    La Ley de HerodesEl escritor nacido en Guanajuato,

    el 22 de enero de 1928,ha sido objeto de una

    equivocacin reiterada de buena fe.

    Es comn que quien no haya ledo su obra,

    repita la misma imprecisin

    Yukio Mishima: estoy agotadoUno puede morir incluso a los 18 aos.Slo entonces se consigue la perfeccin.El 25 de noviembre de 1970 el autor de"Confesiones de una mscara" realiz su seppuku

    Jorge Ibargengoitia Pgs. 6 y 7 P. Unamuno Pg. 8

  • VIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2015

    Editor / Ricardo Bonilla Diseo / Grupo Editorial HADEC

    2

    El 27 de noviembre de 1911 se eleva a precepto constitucional el principio de No reeleccin. El contexto en el cual se hizo la promulgacin fue el de los ms de 30 aos de Porfirio Daz en el poder. Sin embargo, en 1927 la Constitucin fue reformada para permitir la reeleccin de lvaro Obregn, que ya haba sido presidente de Mxico en el periodo 1920-1924. La reforma electoral permite ahora la reeleccin legislativa y de alcaldes.

    Jorge Ibargengoitia: La ley de Herodes

    (Naci el 27 de noviembre de 1940).

    Vaca tu copa para que pueda ser llenada; qudate sin nada para ganar la totalidad, Bruce Lee.

    Es una lstima que Ibar-gengoitia haya muerto en un accidente areo en Espaa en 1983 (26 de noviem-bre): a todos los talentos se les llora su muerte, pero Ibargen-goitia tena todava muchos aos ms por delante y nos hubiera alegrado o al menos distrado- nuestros mexicanos das con su humor destructivo y liberador, al menos de tensiones.La Ley de Herodes, ttulo to-mado de un dicho muy mexica-no, es una coleccin de cuentos

    salpicados de escenas ridculas, irnicas, vergonzosas, diverti-das; todas humorsticas, con el humor negro que Ibargengoi-tia le saba poner a sus escritos.Son objeto de su burla, para empezar l mismo; despus de l, todos los personajes que des-filan en estas demasiado pocas pginas. Hay agentes de la CIA, sacerdotes jesuitas, agentes de los jesuitas, notarios, mujeres, amigos, la madre del personaje: a ninguno respeta, a todos les encuentra el lado chusco de su

    existencia. En algunos casos lo chusco empieza en el nombre (el arquitecto Boris Godunov, el seor Barajas Anglico, el no-tario Malancn), en otros lados es una mujer hermosa ( lo que importa es que Blanca tena unos muslos fenomenales), l mismo (escrib una comedia que, segn yo, iba a abrirme las puertas de la fama, crea que la fortuna iba a sonrerme. Esta-ba muy equivocado: la comedia no lleg a ser estrenada, las puertas de la fama, no slo no

    se abrieron, sino que dej de ser un joven escritor que promete y me convert en un desconoci-do). Todas las pginas estn llenas de una extraa contem-placin de la vida, manifestada en forma de humor negro.Como nota final, la pelcula hom-nima no est basada en este libro. Es un argumento magnfico, pero yo no encontr relacin directa con el libro. Por cierto, la Ley de Hero-des es: Te toc la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!. (Joaqun Mortiz; Mundo Ancho y Ajeno).

    Noms por hablar de algo...La Efemride

    En el 1252, Alfonso X fue coronado Rey de Castilla. Desde su juventud mostr una inclinacin notable por la cultura; su propia madre, Beatriz de Suabia, era una mujer de amplio conocimiento, nada comn en su poca. El mismo ao en el que Alfonso, llamado El Sabio, subi al trono, hizo de su idioma el habla del reino. Por eso, el 1252 se conoce como el ao en el que naci el castellano. Alfonso naci el 23 de noviembre de 1221.

  • VIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2015

    3SATN Y SEDA

    La odisea de la blanca Navidad en un mundo globalizado

    Nadia Bracho

    Oh, blanca Navidad llega, la, la, la, escucho de algn lugar de la casa, o ser de

    mi cabeza?

    Si creen que las pequeas salieron al rescate de su

    herencia, pueden seguir leyendo hasta el fin de la eternidad y no

    va a pasar nada

    Ah estaba frente a frente, sopesando al enemigo, conocindolo, midiendo, quizs encontrando un punto vulne-rable para comenzar con esto, y acabar!

    -Mam, ya vas a empezar a arreglar el arbolito de Navidad? -me interrumpen de mis cavilaciones los nios que, observando mi con-centracin, no saben qu pensar de una mam, mirando perdidamente las ramas del pino.

    S, en un momento comienzo. A pro-psito, qu les parece si les preparo unos huevitos con jam

    -No! -dijeron a coro los nios-. Quere-mos poner el arbolito. Todos mis amigos ya lo tienen menos yo dice con reproche el ms pequeo.

    -Ah s?! Y cuando deca que todos tus amigos se coman la sopa de zanahorias, t siempre me respondas que eras diferente. Pues bien, yo soy diferente y esta Navidad solo voy a preparar ponches para las visitas -y con paso firme me alejo de la sala, dejando a los tres nios junto al enemigo verde que espera an-sioso de que le cuelguen una esferita.

    Oh, blanca Navidad llega, la, la, la, escucho en algn lugar de la casa, o ser de mi cabeza? Es mi conciencia! Estoy se-gura que ella adorn ya todos sus dominios y quiere que yo haga lo mismo Est bien. Y salgo con furia de la cocina.

    -Rpido, bistur! Es decir, una serie -me corrijo de inmediato frente a los nios y comienzo mi odisea de prender foquitos, cambiar foquitos, volver a prender foquitos, gritar que odio los foquitos ya prendieron los fo-quitos!, y ahora s, a po-nerlos. Bien, repitan esta operacin 35 mil 678 veces y, si no han enca-necido, pueden ver su obra terminada.

    -Se ve hermoso -suspira uno.-Est padrsimo! -dice otra-Ya puedo poner mi carta? -pregunta el

    mediano, que en las ltimas 345 series estaba tirado en el tapete con la mirada perdida en el techo. Ya ms animada, les pido que me pasen las esferas y con cuidado voy midien-do el lugar de cada una, haciendo conciencia

    de que, si bien nos va, como para abril o mayo las voy a quitar (si es que no

    echo primero una sbana encima del arbolito).-Pasen los arreglos que me hizo mi abuelita-Cules? -preguntan confundidas las nias

    entre la cantidad de cajas y bolsas.-Los tamborcitos y soldaditos de madera

    antiqusimos que tengo, con mucho cuidado, en una caja de algodn.

    -Oh, oh! -escucho en una esquina.-Cmo que oh, oh! Pues qu pas?

    -me apresuro a indagar.-Lo que pasa es que mi her-

    mano los tom y estn dentro del ejrcito que est formando precisamente con los Action Men arriba en la recmara

    -Qu! Es la herencia de la familia! Si no van a rescatar eso van a recibir astillas para cuando ustedes los hereden.

    Si creen que las pequeas salieron al rescate de su herencia, pueden seguir leyendo hasta el fin de la eternidad y no va a pasar nada. Una comenz a observarse perfectamente una ua que, por lo visto, le estorbaba demasiado; la otra, simplemente cambi de hoja la revista y se perdi en la lectura.

    -Si no van por eso inmediatamente les castigo los celulares desde este momen! -no necesit terminar la frase. A veces estoy tenta-da a escribir un libro sobre psicologa infantil

    y sus aplicaciones en la catarinas del campo, o sea, nada que ver.

    -Bien, ahora siguen las campanas, despus las mue-cas y, qu es eso? Son aba-nicos? Tambin psenme eso y esas figuras de animales pre-histricos y parece que ya est listo.

    -Mam, aqu hay otra caja de esferas verdes -indica la nia al observar la que se haba queda-do.

    -Tralas y rmpelas, yo no pongo una esfera ms en este rbol -doy la orden tajante.

    -Est bien, las guardo para el ao que entra -me responde quitndome un enor-me peso de encima.

    Los cuatro nos sentamos a admirar nuestra obra. El arbolito reluca de luces de colores (si 22 series son suficientes, claro est, ya que si me acercaba un poco al rbol

    poda jurar que lo oa quejarse, debido al peso excesivo que tena).

    -Cul es el tema de nuestro rbol? - pregunta una. Me quedo muda y comienzo a mirar con detalle, efectivamente! Eso es! Cmo no lo haba visto antes!

    -Es de la globalizacin, tiene de todo y todo est revuelto, no sabes qu cosa perte-nece a quin y todos contentos

    -Podemos tomar una fotografa y subirla al face! -grita con entusiasmo el ms pequeo.

    -Claro que no! El nico lugar donde pue-den publicarme mi arbolito es en la seccin policiaca, si es que me va bien -me apresuro a aclarar-. No tiene estilo, le falta movimiento, elegancia, simetra y adems me van a pre-guntar el porqu de los llaveros que estn colgando atrs del rbol y no puedo decirles que fueron regalos de la ta Cleo y quiere ver-los esta Navidad que va a visitar la casa.

    Callamos y nos perdemos en nuestras propias cavilaciones, suspirando al ritmo de los foquitos.

    -Saben qu?- interrumpo el silencio navideo-. Es nuestro arbolito y ahora mismo no solo lo subiremos al face, tambin al pajarito azul, el wass y que el mundo se entere que somos desparpajados, que nos gusta la mantequilla de cacahuate con mermelada, que camina-mos en fila india cuando vamos al supermercado y que siempre lloramos en las pelculas de Navidad cuando maltratan a los renos.

  • 4VIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2015

    Julin Carrillo y Ricardo Castro: Dos Clsicos salvajesCon 19 aos de edad (1883), el duranguense concluy su Primera Sinfona en Do menor, Sagrada, que fue estrenada apenas en 1988

    105 aos despus y a 81 de su muerte

    Msicos de renombre internacional desconocidos en tu tierra

    Por Eduardo Contreras Soto

    Acerca del carcter de los com-positores mexicanos de con-cierto de la poca porfirista, se piensa casi siempre que sus obras no comprenden mayores ambiciones que las de la pieza salonesca, o las de la pe