relatos para la sala de espera 2

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relatos producidos por odontólogos para lectura en la sala de espera de los consultorios

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  • relatos para la Sala de Espera 1

    relatopara laSala de Espera2

    edicionesabrelabios

  • 2Relatos para la Sala de Espera 2 para esta edicin ediciones abrelabios y

    Asociacin por la equidad en la Salud

    El ocaso Antonio Castao SiquerLeyendo espero Jos Mara PastorEl cruce Joaqun Doldn LemaEx libris et dentis Jos Mara Llamas

    Imgenes de portaday contraportada: Peter Parker

    Diseo de portaday diagramacin: Wilson Javier Cardozo

    Produccin grfica: Carlos Tomasso (0598-2) 513 2649

    Impresin: Indice Sociedad de Responsabilidad Ltda. Gaboto 1384 Telefax (0598-2) 408 5207 Montevideo Uruguay

    ISBN N 9974-649-12-9Hecho el depsito que marca la ley.

    abrelabioswyz@montevideo.com.uyProf. Bacigalupi 2091/15

    11800 Montevideo Uruguay(0598-2) 924 6723 (0598-2) 575 3955

  • relatos para la Sala de Espera 3

    Lo recaudado por concepto de ventade este libro se destinar a las actividades de la

    Asociacin por la equidad en la salud

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    ndice

    Alifanfarn contra Pentapoln(batas blancas, novelas negras)

    Francisco Correal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    El ocasoAntonio Castao Siquer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    Leyendo esperoJos Mara Pastor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    El cruceJoaqun Doldn Lema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    Ex libris et dentisChiquito Llamas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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    Alifanfarn contra Pentapoln(Batas blancas, novelas negras)

    Horas antes de escribir estas lneas, en el ltimo da del vera-no, termin de leer Miguel Strogoff, esa maravillosa novela confinal feliz y siberiano de Julio Verne. Una de sus muchas lecturases que estamos ante todo un tratado de oftalmologa: el correo delzar que perdi la vista ante un cuchillo de hierro candente aplica-do por uno de los esbirros del emir de los trtaros y la recuperpor el efecto que las lgrimas de la emocin de Strogoff al ver denuevo a su madre tuvieron en la crnea del intrpido mensajero.

    De la misma forma, hay un tratado de odontologa y est enmillones de hogares de todo el mundo. Me refiero a Don Quijotede la Mancha. Como en Miguel Strogoff, estamos ante una bata-lla entre Oriente y Occidente, aunque en esta ocasin nazca de laimaginacin del hidalgo manchego, ilustre paisano del que suscri-be. Estamos en el captulo XVIII de la novela ms universal, enpuertas de su cuarto centenario. Sancho hace acopio de las cala-midades: la venta que su amo crea castillo, el manteamiento quesufri a manos de "follones y malandrines" con la pasividad dedon Quijote, so pretexto de que las leyes de caballera "no con-sienten que caballero ponga mano contra quien no lo sea". Noinjerencia, s seor.

    Don Quijote, para calmar la incredulidad y hartazgo de su es-cudero, le confa su deseo de adquirir la espada de Amads deGaula y detrs "de una grande y espesa polvareda" ve la ocasinpropicia para compensar tanto agravio. Ya es sabida la historia.Igual que los molinos eran gigantes, las dos manadas de ovejas y

  • 8carneros que recorran la caada real son en la mente de AlonsoQuijano dos temibles ejrcitos a punto de librar simpar batalla.Uno lo encabeza el gran emperador Alifanfarn, seor de la islade Ceiln, temible pagano que est enamorado de la hija de suadversario, Pentapoln del Arremangado Brazo, rey de losgaramantas. Pentapoln no estaba dispuesto a ser suegro deAlifanfarn si ste no renegaba de "la ley de su falso profetaMahoma". Don Quijote va describiendo a los guerreros como sifuera un comentarista de hazaas blicas. Cuando Sancho apreciael espanto del error, don Quijote saca del magn una frase que msde Cervantes parece de Stephen King: "Uno de los efectos delmiedo es turbar los sentidos". Oriente contra Occidente. Quijoteactual. Entre parntesis, o sin l, la Unin Europea le acaba deponer nuevas trabas a Turqua para su integracin por castigar eladulterio en su nuevo Cdigo Penal.

    Don Quijote apuesta por Pentapoln y el resultado de su enco-no contra Alifanfarn son siete ovejas muertas. Los pastores yganaderos, turbados por tanta locura, se convierten en guerrerosde verdad y propinan a don Quijote una paliza de cuidado. DonQuijote le dice a Sancho: "Llgate a m y mira cuntas muelas ydientes me faltan; que me parece que no me ha quedado ningunoen la boca". Sancho le dice que ms valdra "para predicador quepara caballero andante", a lo que su amo responde que "nunca lalanza embot la pluma", gnesis del nombre del peridico en elque en 1974 inici mi carrera de reporter tribulete: Lanza. Sanchole propone dejarse de aventuras y don Quijote insiste: "Dame acla mano, y atintame con el dedo, y mira bien cuntos dientes ymuelas me faltan deste lado derecho, de la quijada alta, que allsiento el dolor". La quijada del quijote Quijano. "Cuntas mue-las sola vuestra merced tener en esta parte?", le pregunta Sancho.

  • relatos para la Sala de Espera 9"Cuatro, fuera de la cordal, todas enteras y muy sanas". En nota apie de pgina, el editor aclara que la cordal es la muela del juicio.Sancho duda de la informacin dental de su amo. "Mire vuestramerced bien lo que dice". Y don Quijote demuestra ser un exper-to: "Digo cuatro si no eran cinco, porque en toda mi vida me hansacado diente ni muela de la boca, ni se me ha cado, ni comido deneguijn, ni de reuma alguna". Neguijn, insiste el editor a pie depgina, es una enfermedad que carcome y pone negros los dien-tes. En la parte de debajo de don Quijote, Sancho no encuentra"ms de dos muelas y media"; en la de arriba, "ni media ni ningu-na, que toda est rasa como la palma de la mano". "Sin venturayo!", replica don Quijote en frase que debera figurar en el canonde la Odontologa, "que ms quisiera que me hubieran derribadoun brazo, como no fuera el de la espada. Porque te hago saber,Sancho, que la boca sin muelas es como molino sin piedra, y enmucho ms se ha de estimar un diente que un diamante".

    Y as amo y escudero entran en el captulo XIX, en el que docesacerdotes llevan desde Baeza a Segovia el cadver de un caballe-ro muerto de calenturas. Con esto estara ms que justificada laevocacin del nexo entre Odontologa y literatura, una variante delas fructferas relaciones entre medicina y literatura que Proustconsidera por boca de uno de sus personajes, mdico para msseas, una especie de adulterio esttico. El doctor Cottard hablaen el cuarto volumen de En busca del tiempo perdido (el tituladoSodoma y Gomorra) de su colega el doctor Du Boulbon: "Perose no es un mdico. Hace medicina literaria, terapetica de fanta-sa, charlatanismo". En el primer volumen, Por el camino deSwann, ste recibe una tarjeta de invitacin a la Exposicin deOdontologa. "Puede entrar usted y las personas que le acompa-en, pero no dejan pasar perros".

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    Gracias al doctor Jos Mara Llamas yo he conseguido recupe-rar el tiempo perdido. En el mes de julio de mi cuadragsimosptimo verano volv a la infancia. En la consulta del doctor Ortizme extrajeron dos dientes de leche con los dorsales 53 y 63. Soymi propio hijo, bucle dental de una empanada mental. Antes decomentar impresiones concretas suscitadas por la lectura de estasegunda entrega de Relatos para la sala de Espera (para lafilmografa de los dentistas, una cita de Andrs Pajares en Tiovivoc.1950, ltima pelcula de Jos Luis Garci: "Aqu tiene uno laimpresin de que est en la sala de espera de un dentista") quisierarealizar una discutible digresin sobre los puentes entre lo mentaly lo dental, bien explcitos en el paso de la cordura a la locura dedon Quijote sin dientes ni muelas.

    Yo creo que lo de la doble personalidad no es un enunciadopsicolgico, sino claramente fisiolgico. Como los entrenadoresde ftbol que siempre tienen a dos hombres por puesto para cubrirlas emergencias y las largas campaas, cada rgano del cuerpohumano desempea ms de una tarea, no necesariamente correla-tivas ni consecuentes. Por no ser prolijo, la mano come y escribe(diablos, a veces pega, pero aqu hablamos de hombres buenos),el pito mea y procrea, el culo sienta y defeca, la cabeza piensa yremata (los futboleros somos cefalpodos: rematadores con lachorla en un deporte que se invent para jugarlo con los pies), laboca, ay, la boca come y besa, la boca habla y silba, la boca canta,la boca calla, la boca reza, la boca come, la boca bebe. El delgusto es el menos unvoco de los sentidos, es el ms polivalente,la boca-orquesta frente a ilustres solistas: el ojo, el odo, la nariz.En el caso de estos sentidos, su univocidad es equvoca: sabemosque no es lo mismo ver que mirar, no es lo mismo or que escu-char ni oler que olfatear. Pero en estos casos, el cambio es

  • relatos para la Sala de Espera 11intransitivo. Mi teora es que lo que hace transitivas las tareas dela boca es esa guardia pretoriana de las piezas dentales. La bocamuerde, tiene dos puertas, como la calderoniana casa. Y de ahque ms que la prdida del brazo (sin espada, claro) valorase donQuijote la de los dientes y muelas. Por cierto, otra de las misionesde la cabeza era antiguamente llevar sombrero.

    Ha sido una gozada leer a los dentistas, odontlogos uortodoncistas. Saben mis amigos de citas raras una de mis favori-tas. Es de Nabokov, en su novela Pnin, en la que define la denta-dura postiza como un anfiteatro de gradas translcidas. Cada rela-to me ha sugerido distintas cosas.

    El doctor Castao vuelve a unir en su relato, como hiciera en laprimera entrega (en el titulado Tena que suceder), dos sumandosque le apasionan: Amrica y la odontologa. Muy hermoso el finalrepublicano del dentista personal de Alfonso XIII, el mdico queluch para que la Reina Regente declara

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